Abel

Abel

  • Autor: Correa Morales, Lucio
    Nacionalidad Argentina
    (Argentina, Navarro, 1852 – Argentina, Buenos Aires, 1923)
  • Fecha: 1902
  • Origen: Adquisición al autor, 1906. Fundición en bronce a cargo del MNBA en el taller de Alejo Joris, Buenos Aires, 1907-1908
  • Género: bíblico, salón, desnudo
  • Escuela: Argentina S.XX
  • Técnica: ModeladoVaciado
  • Objeto: Escultura
  • Estilo: NaturalismoAcadémico
  • Soporte: Bronce
  • Medidas: 47 x 198 x 98 cm.
  • Ubicación: Sala 24 - Arte argentino del Siglo XIX

Compartir

Abel Ver en alta
Nº Inventario 3192

Comentario sobre Abel

Lucio Correa Morales, formado en Florencia con Urbano Lucchesi, realizó una vasta producción de retratos, esculturas funerarias, monumentos conmemorativos y obras decorativas, además de dedicarse a la enseñanza de la escultura en la Sociedad Estímulo de Bellas Artes, origen de la Academia en la Argentina.
En 1902 realizó un boceto de Abel en terracota y un segundo en bronce, conservados ambos en colecciones privadas, con la figura aislada del joven sin vida asesinado por su hermano Caín. En mayo de 1903 fue asociado por un crítico de La Nación con la escultura Abel del italiano Giovanni Duprè, un mármol de 1842, a pesar de las diferencias compositivas.
Las expresiones del mismo Correa Morales nos revelan las verdaderas intenciones de su trabajo, pues era consciente de que “Nadie comprendió ni tal vez se supuso que ese ‘Abel’ no era el que fue muerto por Caín, sino el arte argentino muerto por sus hermanos. En esa figura hasta mi nombre le había disfrazado; […] yo gustoso habría firmado Moralaine, Moralini ó Moralai” (1). Este comentario permite interpretar la frase de la Divina Comedia como alusión a la falta de desarrollo y de interés por el arte nacional: “Muerto sin descendencia como miserable / Es fácil sacar la conclusión / Que nosotros somos toda raza de Caín”.
La versión en yeso de Abel obtuvo la medalla de plata de Escultura en la Exposición Internacional de Saint Louis en 1904. Schiaffino, responsable del envío argentino, había reclamado al jurado una medalla de oro para Lucio Correa Morales pero su propuesta fue rechazada, al ser criticada la proporción inadecuada de los brazos de la figura (2). El reconocimiento internacional estimuló la posibilidad de su fundición en bronce, junto con otras obras premiadas como Las pecadoras de Rogelio Yrurtia.Patricia Corsani

Notas al pie

1— “Con el escultor Correa Morales: conversando”, Athinae, Buenos Aires, a. 2, nº 5, enero de 1909, p. 22-23.
2— Eduardo Schiaffino, Carta a Lucio Correa Morales, datada: “Saint Louis, 30 de octubre de 1904”, Box III, C 15, 0294 BIV, Documento 10, Archivo Schiaffino, MNBA.

Bibliografía

1903. VANGIONI, Virgilio, “Formas y colores-En la exposición de Bellas Artes- Impresiones-Notas”, La Nación, Buenos Aires, 22 de mayo, p. 3, col. 5-7.
1937. PAGANO, José León, El arte de los argentinos. Buenos Aires, edición del autor, t. 1, p. 336-338, reprod. nº 217.
1949. NOEL, Martín; Cristina Correa Morales de Aparicio y Julio E. Payró, Correa Morales. Buenos Aires, Academia Nacional de Bellas Artes, 1949, reprod. nº 39 y 40.
1962. ARIAS, Abelardo, Ubicación de la escultura argentina en el siglo XX. Buenos Aires, Ediciones Culturales Argentinas, reprod. nº 25.
1988. PAYRÓ, Julio E., “La escultura” en: AA.VV., Historia general del arte en la Argentina. Buenos Aires, Academia Nacional de Bellas Artes, vol. 6, p. 206, reprod. color p. 204.
1991. BRUGHETTI, Romualdo, Nueva historia de la pintura y la escultura en la Argentina. De los orígenes a nuestros días. Buenos Aires, Gaglianone, reprod. color p. 45.

Comentario de Área de Investigación del MNBA

Abel es una figura masculina yacente en bronce, de factura realista, que remite en primera instancia al relato bíblico que tiene como protagonistas a Caín y Abel. Sin embargo, según las palabras del propio Correa Morales, dicho relato sería apenas el punto de partida para llegar a la críptica significación de su obra. En este sentido, comentó a un periodista de la revista Athinæ en enero de 1909: “Mi Abel, que tengo en el Museo Nacional de Bellas Artes, ahí tiene algo que no ha sido comprendido. Nadie comprendió ni tal vez se supuso que ese ‘Abel’ no era el que fue muerto por Caín, sino el arte argentino muerto por sus hermanos”. Y continuó: “En esa figura hasta mi nombre le había disfrazado; si hubiera sido el motivo de presentarla á la exposición organizada por la Sociedad Estímulo de Bellas Artes cinco años antes, cuyo carácter de seriedad me impedía hacer semejante burla, yo gustoso habría firmado Moralaine, Moralini ó Moralai”. De esta manera, Correa Morales realizaba una crítica mordaz hacia las instituciones artísticas de su tiempo.
Esta pieza formó parte, en 1904, del envío argentino a la Exposición Universal de Saint Louis, donde ganó una medalla de plata. Dos años después el MNBA efectivizó la compra al artista.