Ninfas, Faunos y Cupidos

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Ninfas, Faunos y Cupidos Ver en alta
Nº Inventario 3281

Comentario sobre Ninfas, Faunos y Cupidos

​El abanico con la representación de ninfas, faunos y cupidos (en adelante abanico 3281) pertenece al período de oro en la confección de abanicos y en la elección de los motivos representados en ellos (1). Se trata de una pieza con varillaje realizado en concha clara con calados y tallados dorados en las barajas. El país es de papel pintado por ambos lados. La escena que da nombre al abanico representa una reunión de ninfas, faunos y cupidos en un paisaje de bosque con mar al fondo. Se trata de un objeto importante pues la imagen fue ejecutada con gran maestría y respondía claramente, en estilo y técnica, a la pintura rococó de caballete de la época. Los abanicos de este siglo se caracterizaron por la bien pensada distribución de la composición de la escena sobre la hoja del país. Otra característica importante era el cierre floral del motivo en los bordes del abanico. Los temas, como el del abanico 3281, incluyeron escenas pastorales, conmemorativas, conversaciones de amantes y temas de la mitología clásica. Si bien este motivo responde notablemente al gusto y al estilo de la pintura galante francesa, es difícil precisar si fue un ejemplar fabricado en este país o en algún otro de Europa pues la influencia del estilo francés fue muy marcada en todo el resto de los países productores.
De hecho hay otro dato que hace más compleja la identificación de la procedencia, pero que al mismo tiempo explica algunas particularidades de la producción de abanicos durante el siglo XVIII. En la otra cara del abanico 3281, aparece una escena completamente distinta en estilo y factura. Se trata de un motivo chino de pescadores y niños en un paisaje con animales. Este fuerte contraste entre sus dos caras puede explicarse por la intensificación que había tenido en Oriente la producción de bienes de lujo destinados a Europa ya a partir del siglo XVII (2). De esta manera, la confección del país del abanico comenzaba en China o en Japón en donde pintaban solamente una cara y se enviaba a alguno de los centros de producción en Europa. Una vez allí, se pintaba la otra cara y se terminaban los dos diseños con motivos florales en varios colores, detalles y guardas doradas. Finalmente se montaba el país sobre las barajas. De esta manera, se lograban piezas muy sofisticadas que, al tiempo que mostraban un aspecto europeo, también venían a satisfacer el gusto por las chinoiseries que ya se había introducido desde finales del siglo XVII y que encontró su auge entre 1740 y 1770, período probable para la confección del abanico 3281.
El segundo ejemplo escogido de la colección es el abanico que representa a los doce meses del año (en adelante abanico 3315). Se trata de una pieza española perteneciente al último cuarto del siglo XVIII. El varillaje es de marfil calado, grabado y dorado. El país es de papel impreso. Es un claro ejemplo de cómo hacia finales de siglo la demanda de abanicos provocó el desarrollo de una técnica que ya venía utilizándose aproximadamente desde 1730. El hecho de utilizar la técnica del grabado y de la impresión para el país de los abanicos ocasionó grandes modificaciones en el oficio de los abaniqueros y muchos de los antiguos artesanos vieron mermada su actividad. La impresión de países de abanicos facilitó un crecimiento en la producción y también la posibilidad de realizar un gran número de piezas con el mismo diseño (3). De todas formas, como en este caso, el montaje de la pieza sobre las varillas, el trabajo mismo de decoración de las varillas y la pintura del abanico seguían siendo tareas que se realizaban de forma artesanal (4). Generalmente estos abanicos poseían una decoración impresa solo en una de las dos caras, y la cara libre se dejaba para la decoración a mano. Una de las principales consecuencias de este tipo de producción fue la democratización del abanico y la posibilidad de ser incorporado por otras capas sociales más extensas que la de los miembros de las cortes reales (5).
El abanico 3315 muestra en su lado impreso una suerte de descripción de las características de los nacidos bajo los signos zodiacales regidos por los doce meses del año. Así, el motivo del país está organizado en doce paneles donde se incluyó la identificación gráfica de cada uno de los signos y un breve texto que designaba algunas particularidades de los varones y de las mujeres según el mes de su nacimiento. Este tipo de organización en paneles era muy común en los abanicos chinos donde a cada panel le correspondía un paisaje diferente. En este caso, la novedad del abanico 3315 es la inclusión de texto. La aplicación del color es mucho más rápida, la paleta considerablemente más reducida y los tonos más saturados en este tipo de abanicos.
En la otra cara, y con un encuadre bastante tosco de factura, se puede ver un medallón en donde se representó una vista del Palacio Real de Madrid con una inscripción que lo testimonia. El Palacio Real había comenzado a construirse en 1738 según los planos del arquitecto italiano Filippo Juvarra y fue habitado veintiséis años después, en 1764, por el rey Carlos III cuando se terminó la mayor parte de las decoraciones interiores. La vista incluida en el abanico representaba cierta novedad entonces si pensamos que este ejemplar pudo ser fabricado en algún momento entre 1775 y el fin de siglo.Marcelo Marino

Notas al pie

1— María Josefa Pastor Cerezo, “El abanico hasta el siglo XIX” en: Abanicos. La colección del Museo Municipal de Madrid. Madrid, Ayuntamiento de Madrid, 1995; George Woolliscroft Rhead, History of the Fan. London, Kegan Paul, 1910; Mary Gostelow, The Fan. Dublin, Gill and Macmillan, 1976.
2— Valerie Steele, The Fan: Fashion and Femininity Unfolded. New York, Rizzoli, 2002.
3— Avril Hart, “Fan” en: Valerie Steele (ed.), Encyclopedia of Clothing and Fashion. New York/London, Gale, 2005, vol. 2, p. 5. Avril Hart and Emma Taylor, Fans. London, Christies/Studio Vista, 1980.
4— Nancy Armstrong, A Collector’s history of Fans. London, Studio Vista, 1974.
5— María Teresa Ruiz Alcón, “Abanicos”en: Historia de las artes aplicadas e industriales en España. Madrid, Cátedra, 1987.