Calle de La Boca ó Calle Magallanes

Calle de La Boca ó Calle Magallanes

  • Autor: Cúnsolo, Victor
    Nacionalidad Italiana
    (Italia, Vittoria, 1898 – Argentina, Lanús, 1937)
  • Fecha: 1930
  • Origen: Boucau de Cires, María Luisa
  • Género: paisaje urbano, escuela de la Boca
  • Escuela: Argentina S.XX
  • Técnica: Óleo
  • Objeto: Pintura
  • Estilo: FiguraciónMetafísica
  • Soporte: Sobre cartón
  • Medidas: 70 x 80 cm.
  • Ubicación: Sala 29 - Arte internacional y argentino 1920 - 1945 - Los lenguajes modernos

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Calle de La Boca ó Calle Magallanes Ver en alta
Nº Inventario 6804

Comentario sobre Calle de La Boca ó Calle Magallanes

​​Calle de La Boca expone un fragmento del barrio homónimo: un paisaje desolado, apenas transitado por unos pocos vecinos, el tren y más allá un carro tirado por animales que atraviesa la calle bajo un cielo gris plomizo. También conocida como Calle Magallanes –así figuró en la muestra del Ateneo Popular de La Boca de 1937– esta pieza revela su anclaje en la geografía precisa de uno de los márgenes de la ciudad de Buenos Aires. Al mismo tiempo, su lenguaje plástico y la recreación de cierto clima metafísico manifiestan la apropiación y resignificación de elementos extraídos del repertorio artístico europeo.
“Un mundo en un barrio” (1), así fue observado más de una vez el escenario que sirvió de plataforma al colectivo de artistas encabezado por Cúnsolo, Quinquela Martín y Lacámera, quienes cimentaron la notoriedad del barrio junto con Victorica, Daneri, Diomede y Tiglio, entre otros. Desde fines de los años 20, la crítica contemporánea identificó a este grupo como “los pintores de La Boca” y supo ver en ellos una de las vertientes de la renovación que por entonces atravesaba la plástica local (2).
Esta inscripción en el mapa suburbano también delimitaba el desarrollo de la producción artística en un contexto intensamente marcado por la presencia de la tradición cultural italiana (3). Como tantos otros, Cúnsolo arribó al país desde la provincia de Siracusa para integrarse a las redes de sociabilidad que facilitaban el afianzamiento de los inmigrantes. Su formación artística se desenvolvió a través de los canales habituales signados por esa impronta italiana, entre ellos las clases dictadas por el maestro romano Mario Piccione en la Academia de Pintura de la Unione e Benevolenza, una entidad ligada a la tradición asociacionista que caracterizó a La Boca (4).
A su vez, la trayectoria de Cúnsolo estuvo vinculada al Ateneo Popular fundado en 1926. Junto a la agrupación Gente de Artes y Letras Impulso, organizada y dirigida por Lacámera desde 1940, el Ateneo contribuyó a consolidar el imaginario artístico de La Boca. Estas fueron instituciones barriales que buscaron difundir la producción de los artistas boquenses e integrar al vecindario en un ámbito cultural alternativo a los espacios de la céntrica y glamorosa calle Florida (5).
A pocos meses de la muerte del artista, en 1937, el Ateneo organizó un homenaje con la adhesión de la Asociación Amigos del Arte. Esas mismas salas, que durante años habían constituido para Cúnsolo y sus colegas un espacio de aprendizaje y tertulia, volvían a exhibir sus pinturas a través de una selección a cargo del crítico Eduardo E. Maglione. Las vistas de La Boca, el Riachuelo y las construcciones ribereñas dominaron el conjunto. El catálogo incluyó el listado de artistas, críticos, instituciones y coleccionistas que poseían obras en un gesto de reconocimiento a la consagración de su producción, reforzado a su vez por la nómina de exhibiciones que jalonaban la trayectoria del artista. Entre aquellos se encontraba Enrique de Cires exhibiendo Calle de La Boca. Cúnsolo había sabido mantener una presencia constante en los circuitos artísticos a través de presentaciones al Salón Nacional y en diversos espacios locales e internacionales. También había pasado por uno de los principales hitos consagratorios de la ciudad como eran las salas de Amigos del Arte con una muestra individual en 1928.
Además de la identificación con el entorno urbano, Calle de La Boca fue gestada en un contexto atravesado por corrientes renovadoras de distinto tenor. Por entonces, el ámbito artístico local mostraba sus facetas más receptivas, abierto a las diversas voces del repertorio internacional, con especial atención en los nuevos realismos de la pintura italiana. La depuración de las formas, la austeridad en el detalle y la geometrización de los elementos de la superficie pictórica establecían la sintonía de esta pieza con las propuestas del Novecento italiano, al igual que en el caso de la difundida tela La vuelta de Rocha de 1929 (inv. 7219) donada al MNBA por Jorge Larco (6).
La forma de abordar el paisaje urbano planteaba una de las posibilidades de reelaboración a la que eran sometidos esos referentes. Se trataba de un territorio conocido y transitado que, sin embargo, aparecía atravesado por un proceso de distanciamiento respecto de la cotidianidad. El resultado devolvía una imagen inquietante, provista de una atmósfera irreal, acentuada por la tensión entre la presencia y la ausencia de la figura humana. Un escenario despojado, unos pocos sujetos cuyos rostros no podemos ver; puertas y ventanas cegadas que anulan la posibilidad de penetrar y conocer el interior de esas casas; el fragor vital del barrio se ha reducido al mínimo, el tiempo parece haberse detenido. Sin embargo, la locomotora humeante y los transeúntes anónimos brindan los indicios de cierta actividad que podría ser la del comienzo del día. En todo caso, la percepción del espacio urbano aparece transida por el contraste entre lo visible y lo que nos ha sido vedado, entre la realidad cotidiana y los silencios, contrastes que pueden ser leídos en el contexto de las tensiones sociales y políticas que marcaron el período de entreguerras.Talía Bermejo

Notas al pie

1— Osvaldo Svanascini, “Un mundo en un barrio” en: AA.VV., Argentina en el arte. Buenos Aires, Viscontea, 1966, nº 10.
2— María Teresa Constantin, “Todo lo sólido se petrifica en la pintura o la re-formulación de la modernidad en Guttero, Cúnsolo y Lacámera” en: Diana B. Wechsler (coord.), Desde la otra vereda. Momentos en el debate por un arte moderno en la Argentina (1880-1960). Buenos Aires, Ediciones del Jilguero/CAIA, 1998, p. 169-175.
3— Diana B. Wechsler (coord.), Italia en el horizonte de las artes plásticas. Argentina, siglos XIX y XX. Buenos Aires, Asociación Dante Alighieri, 2000.
4— Roberto Di Stefano; Hilda Sabato; Luis Alberto Romero y José Luis Moreno, De las cofradías a las organizaciones de la sociedad civil. Historia de la iniciativa asociativa en la Argentina, 1776-1990. Buenos Aires, Gadis, 2002. 5— Véase: Riachuelo. Publicación mensual de Literatura, Artes e Ideas. Órgano del Ateneo Popular de La Boca, Buenos Aires, a. 1, nº 1, mayo de 1931.
5— Véase: Riachuelo. Publicación mensual de Literatura, Artes e Ideas. Órgano del Ateneo Popular de La Boca, Buenos Aires, a. 1, nº 1, mayo de 1931.
6— Diana B. Wechsler, “Da una estetica del silenzio a una silenziosa declamazione. Incontri e appropriazioni di una tradizione nelle metropoli del Rio de la Plata” en: Novecento sudamericano. Relazioni artistiche tra Italia e Argentina, Brasile, Uruguay. Milano, Skira, 2003, p. 27-35.

Bibliografía

1993. BREITHOLTZ, Märit (ed.), Fragmentos de América Latina. Stockholm, Utbildningsradion.