Vista interior de Curuzú mirado de aguas arriba (norte a sur) el 20 de septiembre de 1866

Vista interior de Curuzú mirado de aguas arriba (norte a sur) el 20 de septiembre de 1866

  • Autor: López, Cándido
    Nacionalidad Argentina
    (Argentina, Buenos Aires, 1840 – Argentina, Buenos Aires, 1902)
  • Fecha: 1891
  • Origen: Donación Adolfo C. López, en nombre y representación de los descendientes directos del autor, 1968
  • Género: histórica, militar
  • Escuela: Argentina S.XIX
  • Técnica: Óleo
  • Objeto: Pintura
  • Estilo: Naturalismo
  • Soporte: sobre tela
  • Medidas: 48,2 x 152,4 cm.
  • Ubicación: Sala 23 - Arte argentino del Siglo XIX - Cándido López

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Nº Inventario 7128

Comentario sobre Vista interior de Curuzú mirado de aguas arriba (norte a sur) el 20 de septiembre de 1866

​Cándido López  pinta esta escena en 1891 cuando vive junto a su familia en la localidad de Merlo, provincia de Buenos Aires. Sin embargo la escena refiere al 20 de septiembre de 1866 y muestra los momentos previos a la marcha del ejército argentino a tomar posiciones para el ataque a la trinchera de Curupaytí.
Curuzú estaba ubicado en territorio paraguayo junto al río Paraguay. Cándido lo reconstruyó en base a un dibujo que había realizado en el lugar, el último de su cuaderno antes de la batalla de Curupaytí, y de ser herido. A este campamento fue trasladado luego de que perdiera su mano en el campo de batalla para hacerle las primeras curaciones. En este paraje el ejército aliado se preparó para atacar Curupaytí, batalla que tuvo lugar el día 22. En su diario de guerra el pintor así describía el lugar:
 
“[…] La fortaleza de Curuzú consistía en una trinchera de tierra bastante sólida con un foso adelante, artillada con trece cañones de distintos calibres; su flanco derecho se apoyaba en la barranca del río, y su izquierda en una extensa laguna con una pequeña palizada. En el interior del recinto amurallado existe un monte ralo en el que predominan los altos curupayes.
Al costado del  río todo el borde de la barranca está poblado de caprichosos árboles que siguen sin interrupción hasta llegar a la fortaleza de Curupaytí […] Frente a la punta de la isla de Curuzú se ven los palos del encorazado ‘Río de Janeiro echado a pique por un torpedo paraguayo el día 2 de septiembre, víspera de la gloriosa conquista de esta posición y allá, más lejos, están los encorazados vigilando a Curupaytí”. (1)
 
El artista focaliza su atención sobre la división del ejército brasileño, comandado por el Vizconde Porto Alegre, personaje ubicado junto a una carpa a rayas y destacado con un toldo. La narración visual -sobre un soporte apaisado- describe la actividad en el campamento, un momento transitorio antes de la batalla, poniendo de manifiesto el trabajo cotidiano detallando objetos, armas, uniformes, naturaleza, los trabajos, las diversas insignias. También pone el acento en la descripción del paisaje, que ocupa un lugar fundamental en toda la serie de la guerra.
El campamento, que había pertenecido a los paraguayos, presenta algunas señales de la batalla ganada por el ejército aliado: la escalera rota del vigía al pie de la muralla, las cruces señalando las sepulturas de los oficiales paraguayos caídos en combate  (junto al foso), los troncos de los árboles quebrados. También observamos los ranchos abandonados por los paraguayos, con techos de paja, las mantas secándose al sol, los hombres cargando bolsas, bañándose en el río, los jefes dando directivas, las fogatas, las embarcaciones comerciales, incluso las compañías de negros Bazanos, que pocas veces eran vistas en tierra.
 
La intención de recordar los hechos de manera fiel que se propuso el pintor, fueron avaladas por Bartolomé Mitre en una carta que expresa:
“[…] Sus cuadros son verdaderos documentos históricos, por su fidelidad gráfica, y contribuirán a conservar el glorioso recuerdo de los hechos que representan.
Me es agradable a U. este testimonio, a la vez que felicitarlo por su laborioso trabajo, ejecutado con tanta paciencia como amor por su acierto.[…]”.(2)
Esta obra fue parte de un conjunto de 15 donada por  los descendientes del autor en 1963 al MNBA que comprendía su autorretrato, bocetos y manuscritos, además de la serie pictórica  que marca los días finales de su participación en la Guerra de la Triple Alianza.Patricia Corsani

Notas al pie

[1] Gil Solá, Marta y Dujovne, Marta. Cándido López. Buenos Aires, Asociación Amigos del MNBA, 1971, p. 23-24.
[2] Bartolomé Mitre. “Carta a Cándido López”, datada 2 de mayo de 1887. En: Pagano, José Luis. Cándido López. El sentido heroico de una vocación. Buenos Aires, Ministerio de Educación-Subsecretaría de Cultura, 1949, p. 47.

Bibliografía

1949. PAGANO, José Luis. Cándido López. El sentido heroico de una vocación. Buenos Aires, Ministerio de Educación-Subsecretaría de Cultura.
1971. DUJOVNE, Marta y Marta Gil Solá. Cándido López. Buenos Aires, Asociación Amigos del MNBA.
1998. PACHECO, Marcelo E. Cándido López. Buenos Aires, Banco Velox.
2008. AMIGO, Roberto. Las armas de la pintura. La Nación en construcción (1852-1870). Buenos Aires, MNBA.
2011. LÓPEZ ROUGER, Adolfo Hernando. Cándido López. El santo del pincel. Buenos Aires, Edición del autor.