Retrato de Cecilia R. de Peralta Ramos y su hijo

Retrato de Cecilia R. de Peralta Ramos y su hijo

  • Autor: Pueyrredón, Prilidiano
    Nacionalidad Argentina
    (Argentina,Buenos Aires, 1823 – Argentina, Buenos Aires, 1870)
  • Fecha: 1861
  • Origen: Fondo Nacional de las Artes
  • Género: retrato
  • Escuela: Argentina S.XIX
  • Técnica: Óleo
  • Objeto: Pintura
  • Estilo: Naturalismo
  • Soporte: sobre tela
  • Medidas: 180 x 136,6 cm. - Marco: 209 x 167 x 9 x 17 cm
  • Ubicación: Sala 22 - Arte argentino del Siglo XIX

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Nº Inventario 7279

Comentario sobre Retrato de Cecilia R. de Peralta Ramos y su hijo

Adolfo Ribera afirmó la importancia de este retrato dentro de la abundante producción del artista, con los altibajos propios de la diversa demanda y el interés personal en la persona a retratar. En este caso Cecilia Robles, nacida en 1824 -casada con Patricio Peralta Ramos, el futuro fundador de Mar del Plata- y su decimoquinto hijo Jorge, nacido en 1859. Prilidiano Pueyrredón firma y data la pintura, en la madera de caoba del respaldo de la silla, en visibles trazos blancos; una posición extraña: queda colocada a la altura de la vista del espectador. La datación, 1861, tiene relevancia para la interpretación de la obra, por eso, tal vez, la ubica de manera tan visible. Pueyrredón solía firmar en lugares significativos (por ejemplo, el mismo año de esta pintura como marca en las ancas del pangaré de El rodeo).
Así, Ribera sostiene que “había alcanzado ya la maestría del oficio: el pintor trascendía los límites de lo puramente artesanal, y lograba una imagen plástica llena de sugerencias”. A la descripción, Ribera define los logros formales: “muy rico de color; sobre todo, en el azul grisáceo del esplendido vestido de seda, que ajusta el busto y se despliega opulento en la amplia falda. El negro del terciopelo del traje del pequeño y el blanco de los encajes señalan los extremos de una escala de valores sabiamente organizada.” Para Ribera esta pintura es el momento en que Pueyrredón logra equiparse a los artistas extranjeros en Buenos Aires, “nunca hasta entonces se había pintado un rostro infantil con tanta penetración y con tanto cariño” (Ribera, 1984). Sin embargo, vale acotar que los logros que señala Ribera deben ser comprendidos dentro de la factura de una imagen convencional, sin los riesgos formales y compositivos corridos en el retrato de Santiago Calzadilla, cuya factura es dos años previa. Sin duda este retrato es uno de los mejores ejemplos de esa sensación atmosférica, que bien definió Romero Brest.
Además, es el retrato de mayor formato encarado en su segunda etapa, con medidas un poco menores al retrato oficial de Manuelita Rosas, realizado durante su primer regreso al Río de la Plata. El fondo muestra el interior burgués que, para entonces, cobra protagonismo en sus retratos, como en el de gran formato de José Gerónimo Iraola de 1860 (Museo Pueyrredón). Ribera, detenido en el elogio de la representación de las telas, no ha percibido los detalles de lo que denomina “fondo oscuro”, tal vez por haberlo visto con menor limpieza que la actual. La variación de azules de la pared, el mobiliario y al mesa con florero es uno de los logros notables de esta pintura, opacado por el recurso del doble cortinado de la ventana que no aporta a la amplitud del espacio.
El oficio adquirido de Pueyrredón se exhibe con la postura de las figuras que conforma un clásico triángulo pleno de movimientos internos, al igual que la sucesión de curvas, con sutiles variaciones de color, desde la amplitud de la falda hasta el castaño del peinado. Basta comparar este retrato con la dureza de ejecución de Rosa Anchorena Ibañez y su hijo (colección particular), para apreciar la sutileza técnica que podía alcanzar el artista cuando lo deseaba.
El gesto de ternura de las manos de la madre hacia el hijo no es acompañado por la mirada, que se dirige hacia el espectador, a la par que el rostro trasmite una sensación de tristeza. Jorge Peralta Ramos es representado parado sobre la falda del vestido, como adentrándose en su madre. Detalle conmovedor que carga de fuerza simbólica a la pintura, más aún porque la protección es la de una madre muerta. Cecilia Robles de Peralta Ramos falleció el 12 de febrero de 1861 (1). Este retrato, de amor maternal, conservó su fisonomía en la memoria familiar.Roberto Amigo

Notas al pie

1. Partida de defunción del 13 de febrero de 1861, Parroquia de la Merced, Buenos Aires, Libro de defunciones N 6 1858-1862, reg 133. Citado en www.genealogiafamiliar.net

Bibliografía

1933. Exposición Prilidiano Pueyrredón, Amigos del Arte, Buenos Aires, n˚ 52.
1936. Un Siglo de Arte en la Argentina, Museo Nacional de Bellas Artes, Buenos Aires, n˚363.
1937. PAGANO, José León, El Arte de los Argentinos, Buenos Aires, Edición del autor, v. 1, p.212, reprod. p. 200.
1942. ROMERO BREST, Jorge, Prilidiano Pueyrredón, Buenos Aires, Losada, p. 8, il. 9.
1945. PAGANO, José León, Prilidiano Pueyrredón, Buenos Aires, Academia Nacional de Bellas Artes, p. 50 reprod. n˚ 3, 4 y 5. Catálogo descriptivo por Alfredo González Garaño.
1970. Prilidiano Pueyrredón, Museo Juan Martín Pueyrredón, Buenos Aires, n˚ 6, reprod. n˚ 6.
1982. RIBERA, Adolfo Luis, El retrato en Buenos Aires 1580-1870. Buenos Aires, Universidad de Buenos Aires, p. 155-156.
1984. RIBERA, Luis A., “La Pintura”, en: Historia general del arte en la Argentina, Buenos Aires, Academia Nacional de Bellas Artes, V. 3, pp. 322, il. 327.
1996. Prilidiano Pueyrredon, Museo Nacional de Bellas Artes, Buenos Aires.
1999. LUNA, Félix; AMIGO, Roberto; GIUNTA, Patricia Laura, Prilidiano Pueyrredón, Buenos Aires, Banco Velox, p. 63, reprod. color, p. 95
2009. GUTIÉRREZ ZALDÍVAR, Ignacio, Prilidiano Pueyrredón, Buenos Aires, Atlántida, reprod. color p. 29.
2011. AMIGO, Roberto, “Prilidiano Pueyrredón”, Grandes pinturas del MNBA: argentinos y latinoamericanos. Buenos Aires, Clarín.