La cascada del Iguazú

La cascada del Iguazú

  • Autor: Ballerini, Augusto
    Nacionalidad Argentina
    (Argentina, Buenos Aires, 1857 – Argentina, Buenos Aires, 1902)
  • Fecha: 1892
  • Origen: a Ballerini, Augusto
  • Género: paisaje
  • Escuela: Argentina S.XIX
  • Técnica: Óleo
  • Objeto: Pintura
  • Estilo: NaturalismoAcadémico
  • Soporte: Sobre tela sobre madera
  • Medidas: 34,5 x 102 cm. Con marco: 62 x 128,5 cm.

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La cascada del Iguazú Ver en alta
Nº Inventario 1846
Obra no exhibida

Comentario sobre La cascada del Iguazú

El pintor argentino Augusto Ballerini conjugó una vocación, la del artista que pinta al aire libre, con un interés personal ligado al placer de viajar. Los dibujos más antiguos que se conservan son las vistas de puertos, bahías y faros que realizó en la zona de Maldonado, Uruguay, entre 1873 y 1874, cuando apenas contaba con dieciséis años. Sus últimas obras, pintadas a los cuarenta y cuatro años, pocos días antes de morir, conservan algo de este interés temprano por la exploración de territorios, ya que fueron realizadas durante una de sus numerosas excursiones a las sierras de Córdoba. Son los extremos de una vida, en cuyo centro se despliega una sólida formación plástica, en Buenos Aires primero y en el Reale Istituto di Belle Arti de Roma después.
En 1892, poco después de retornar de su viaje académico por Europa, Ballerini formó parte de la Comisión Científica-Recolectora designada por el gobierno y el Instituto Geográfico Argentino para un viaje al norte argentino, encabezada por el científico Gustavo Niederlein, en un periplo por las provincias del Chaco, Formosa, Entre Ríos, Corrientes y Misiones y en los vecinos países de Paraguay y Brasil (1). A finales del siglo XIX, en el contexto del debate sobre el paisaje nacional, fue común que numerosos artistas recorrieran distintos puntos del país, la pampa húmeda, las sierras y las zonas selváticas, en busca de un paisaje que pudiera encarnar las vistas típicas de una nación. La travesía fue para Ballerini la posibilidad de abordar nuevamente la naturaleza y pintarla en bosquejos rápidos. Representó los lugares característicos que desfilaron ante sus ojos: campanarios de iglesias, riachos, tolderías de indios y las imponentes cataratas, que solo un mes antes había pintado Adolf Methfessel, artista suizo a quien Ballerini cruzó durante el viaje.
La misión permaneció en la zona de los saltos entre el 23 y el 26 de octubre. Luego de complicadas maniobras, tanto Ballerini como el fotógrafo Enrique C. Moody fueron ascendidos mediante cuerdas a las copas de los árboles. En esta incómoda posición, el artista realizó numerosos bosquejos a la acuarela, y por lo menos una pieza al óleo, La cascada del Iguazú, hoy propiedad del MNBA. Desplegó las cataratas en un formato apaisado, bajo un cielo nublado, con las brumas que produce la caída del agua, capturando un paisaje que concordó con la categoría de lo sublime enunciada por el romanticismo europeo.
Ballerini envió estas pinturas a la Exposición Colombina de Chicago de 1893 (donde también exhibió sus cataratas Adolf Methfessel) y recibió una medalla por el óleo La cascada del Iguazú. El éxito obtenido por la pintura repercutió en el contexto local. En 1892 el artista comenzó a realizar diferentes versiones de la obra (hoy en el Museo Histórico Nacional, el Museo de Arte Hispanoamericano Isaac Fernández Blanco, entre otros, y en colecciones particulares). En mayo de 1894 la exhibió en el Salón del Ateneo, y en 1899 aceptó venderla al MNBA a pedido de su director Eduardo Schiaffino, quien expuso desde entonces la pintura (hasta su renuncia en 1910), y la llevó a la Exposición Universal de Saint Louis (Estados Unidos) en 1904. Previamente Schiaffino le había comisionado una réplica para la Unión Industrial Argentina en 1901.
En relación con las acuarelas realizadas durante la expedición, una fue adquirida por Julio A. Roca, y las otras se vendieron a un coleccionista que las llevó a Alemania. Ballerini solía lamentar que estas piezas tan queridas por él no hubieran permanecido en el país. Para contrarrestar esto, se había propuesto un nuevo viaje por el interior en busca del anhelado paisaje nacional. Sin embargo, aquejado por una enfermedad al corazón, Ballerini murió sin poder concretar el viaje.Paola Melgarejo

Notas al pie

1— Cf. “Una excursión científica por los ríos Paraguay, Alto Paraná e Iguazú, en 1892”, Revista Geográfica Americana, Buenos Aires, nº 27, diciembre de 1935.

Bibliografía

1933. SCHIAFFINO, Eduardo, La pintura y la escultura en la Argentina. Buenos Aires, edición del autor, p. 277, 319-321.
1937. PAGANO, José León, El arte de los argentinos. Buenos Aires, edición del autor, t. 1, p. 359-367.
1982. MALHARRO, Martín A., “El pintor Ballerini” en: Eduardo Schiaffino, La evolución del gusto artístico en Buenos Aires, recopilado por Godofredo Canale. Buenos Aires, Francisco A. Colombo, p. 126.
2001. MALOSETTI, COSTA, Laura, Los primeros modernos. Arte y sociedad en Buenos Aires a fines del siglo XIX. Buenos Aires, FCE, p. 283-284.
2009. ZUSMAN, Perla, “Imágenes geográficas en la creación de la nación. La participación argentina en exposiciones universales estadounidenses (1876-1893)” en: Nicolás Ortega Cantero y Jacobo García Álvarez, Lenguajes y visiones del paisaje y del territorio. Madrid, Universidad Autónoma de Madrid, en prensa.