Pesadilla de los injustos (La conspiración del mundo de Juanito Laguna trastorna el sueño de los injustos)

Pesadilla de los injustos (La conspiración del mundo de Juanito Laguna trastorna el sueño de los injustos)

  • Autor: Berni, Antonio
    Nacionalidad Argentina
    (Argentina, Rosario, 1905 – Argentina, Buenos Aires, 1981)
  • Fecha: 1961
  • Origen: Colección del artista, Buenos Aires, 1961-1981, Lily Berni, Buenos Aires, 1997 - 2009
  • Género: alegórico, político
  • Escuela: Argentina S.XX
  • Técnica: AcrílicoEsmalte Sintético
  • Objeto: Pintura
  • Estilo: Realismo
  • Soporte: sobre tela
  • Medidas: 300 x 400 cm
  • Ubicación: Sala 33 - Antonio Berni

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Nº Inventario 11131

Comentario sobre Pesadilla de los injustos (La conspiración del mundo de Juanito Laguna trastorna el sueño de los injustos)

Las dos pinturas realizadas por Antonio Berni en los años 60 que integran el patrimonio del Museo formaron parte del envío argentino a la Bienal de Venecia de 1962: Pesadilla de los injustos(1) y Juanito Laguna aprende a leer (inv. 7164). 

En esa ocasión, Berni obtuvo el Gran Premio de Grabado y Dibujo con la serie de xilocollages sobre ese mismo personaje, Juanito Laguna. La adquisición de Juanito Laguna aprende a leer estuvo directamente vinculada a esta premiación inesperada en el foro internacional de las artes visuales más tradicional y prestigioso: los trámites de compra se iniciaron en agosto de 1962, un mes antes de que la Bienal cerrara sus puertas. La reciente adquisición de Pesadilla de los injustos vino a ampliar la representación de este momento clave en la trayectoria del artista rosarino. Pero la coyuntura de esta entrada al acervo público fue bien diferente. Al momento de la Bienal, Berni tenía 57 años de edad y una larga trayectoria de pintor realista (y comunista). Su potencial como exponente internacional del arte argentino despuntó a partir de la premiación veneciana, que contribuyó a la proyección de su obra por fuera de las fronteras nacionales durante los años que siguieron. En este sentido, la compra de una obra contemporánea del ganador del premio veneciano constituía una prueba de las bondades del arte nacional pero también una apuesta a constituir un canon. En cambio, con el auge de mercado del llamado arte latinoamericano a comienzos de los años 90, por un lado, y a partir de una serie de exhibiciones de gran relevancia, Berni constituye hoy uno de los nombres insoslayables del arte argentino. 

Jorge Romero Brest –director del MNBA hasta 1963– fue parte del jurado de selección de ese envío a Venecia junto con Ernesto B. Rodríguez en virtud de su rol de director de Enseñanza Artística del Ministerio de Educación y Justicia y Rafael Squirru, en ese momento director tanto del Museo de Arte Moderno de Buenos Aires como del área de Relaciones Culturales del Ministerio de Relaciones Exteriores y Culto. Romero Brest, uno de los actores de mayor visibilidad en la modernización y proyección internacional de las artes visuales argentinas desde la posguerra, también integró el jurado de premiación en esta edición de la Bienal. Más allá del interés que presentaba la obra del Berni de los años 60, la actuación de ambos directores de museo fue clave para los resultados obtenidos en Venecia. Squirru tuvo la iniciativa de incluir a este artista rosarino en calidad de invitado especial con veinte obras, mientras que los demás integrantes del conjunto estuvieron representados con no más de cinco.(2) La ambigüedad de Romero Brest frente a la premiación de Berni ha sido señalada en diversas investigaciones. Si bien la producción figurativa de tono social de Berni parecía aggiornada por medio del uso expresivo del collage y los chorreados, una paleta más colorida y personajes de mayor empatía, estas obras protagonizadas por un niño pobre no parecían lo más adecuado para mostrar al mundo la modernidad del arte argentino. Desde la óptica de Romero Brest, corrían el riesgo de ser interpretadas en clave pintoresca o, peor aún, folklórica. Así y todo, frente al interés que Berni despertó en el jurado Romero Brest defendió su envío (no sin tibieza) y aclaró a la prensa local que “Berni impresionó sobre todo por su pintura. No tanto, sin embargo, como para darle el Gran Premio de la Bienal”.(3) En concordancia con esta convicción, se gestionó la adquisición de una obra de mayor jerarquía (según una concepción tradicional y de mercado): una pintura de tres metros en vez de alguno de los grabados premiados, tal como ocurrió en el Museo Municipal de Bellas Artes Juan B. Castagnino de Rosario.(4)

Berni había presentado al público el personaje del niño pobre durante noviembre de 1961 en la exposición Berni en el tema de Juanito Laguna, realizada en la galería Witcomb. La mayor parte de las obras reunidas en la sala veneciana incorporaban chatarra, cartones y maderas, y habían sido exhibidas en Witcomb. Se trataba de los mismos materiales recogidos y reciclados que se utilizaban para construir viviendas en las barriadas precarias, que Bernardo Verbitsky había bautizado “villas miseria” en 1957. Juanito Laguna aprende a leer representa, en un paisaje sucinto sobre trozos irregulares de arpillera unidos con costuras gruesas, a tres niños sentados y una niña de pie, todos con lápices y cuadernos abiertos en sus manos. En el cielo blancuzco cuelga un sol cuadrado hecho de piezas metálicas y cordones tensados que parecen sujetarlo con la misma precariedad de la vivienda en la que –sabemos– vive Juanito. Pesadilla de los injustos, a diferencia del resto de la serie, no presenta materiales heterogéneos adheridos a la tela pero sí exhibe chorreados color bermellón. De formato aún mayor, representa un conjunto de figuras monstruosas que –según la saga relatada por Berni– agita los sueños de quienes dan forma al injusto mundo de Juanito Laguna. En el centro, una suerte de robot sobre ruedas lleva en la mano una balanza de platos, el símbolo de la justicia: la vigilancia de la igualdad ha quedado en manos de personajes inhumanos.Isabel Plante

Notas al pie

1— No tenemos constancia de que efectivamente esta haya sido exhibida. Un sello de la aduana italiana con fecha 1962 en el reverso de la tela indica que formó parte del envío. El catálogo, en italiano, incorpora en la lista una obra con el título Il mondo di Juanito Laguna è sconvolto, que podría referirse a nuestra pintura. Pero la falta de información sobre las medidas en el catálogo no permite asegurarlo.
Tampoco hemos dado con fotografías de la sala veneciana que verifiquen la exhibición.

2— Rómulo Macció, Mario Pucciarelli, Kazuya Sakai y Clorindo Testa, en pintura;Federico Brook, Noemí Gerstein y Claudio Girola, en escultura.

3— Citado en Hebe Boyer, “La Bienal de Venecia ‘descubre’ a Berni”, Vea y Lea, Buenos Aires, n° 403, diciembre de 1962, p. 93.

4— En 1963, Domingo Minetti y Gonzalo Martínez Carbonell donaron a ese museo cinco grabados de la serie.

Bibliografía

2002. DOLINKO, Silvia, “Las coordenadas venecianas del mapa internacionalista de Jorge Romero Brest” en: V Jornadas de Estudios e Investigaciones en artes visuales y música. Buenos Aires, Instituto de Teoría e Historia del Arte Julio E. Payró, FFyL-UBA, p. 451-464. — RABOSSI, Cecilia, “Antonio Berni cuenta la historia de Juanito Laguna” en: Berni. A 40 años del Premio de la XXXI Bienal de Venecia

1962-2002, cat. exp. Buenos Aires, Centro Cultural Recoleta, p. 11-19.

2010. PLANTE, Isabel, “La torre Eiffel en La Pampa o los impactos de París” en: Cristina Rossi (coord.), Antonio Berni. Lecturas en tiempo presente. Buenos Aires, Eudeba/ Eduntref (en prensa).