Los creyentes

Los creyentes

  • Autor: Carcano, Filippo
    Nacionalidad Italiana
    (Italia, Milán, 1840 – Italia, Milán, 1914)
  • Fecha: 1888
  • Origen: Colección del artista, 1888-1910
  • Género: paisaje, luminica
  • Escuela: Italiana S.XIX
  • Técnica: Óleo
  • Objeto: Pintura
  • Estilo: Naturalismo
  • Soporte: Sobre tela
  • Medidas: Visible: 89 x 200 cm. - Marco: 130 x 230 cm.
  • Ubicación: Sala 11 - Arte italiano del Siglo XIX - Los Macchiaioli

Compartir

Los creyentes Ver en alta
Nº Inventario 2452

Comentario sobre Los creyentes

​Alumno de Francesco Hayez en la Academia de Brera, Carcano comenzó a pintar en la década de 1860, optando tempranamente por temas de la vida moderna resueltos con gran nitidez formal pero imbuidos de melancolía. Sirven como ejemplo La piccola fioraia (1862, colección Marzotto, Valdagno) y Una lezione di ballo (1863, Galleria Civica d’Arte Moderna e Contemporanea, Turín).
Con el correr de los años, el pintor alternó cada vez con mayor frecuencia las escenas de género con cuadros de paisajes planteados a partir de meditadísimas soluciones lumínicas y de color, que se convirtieron muy pronto en referencias importantes para los jóvenes artistas lombardos, en parte debido a las implicancias sentimentales y psicológicas inherentes a esas imágenes invadidas por la luz. Eran paisajes evocativos de una situación espiritual, conmovedoras metáforas de la existencia humana, pero siempre atentos a sugerir la naturalidad del contexto: “Sin la verdad no se logra nada, pero también sin fantasía no se logra nada”, habría afirmado el artista como sello de su propia búsqueda figurativa (1). Para confirmar tal disposición mental Guido Marangoni, en su estudio sobre Carcano, explicaba que para el pintor lo “real” era solo el medio para expresar “la verdad del alma”, la única capaz de infundir “vida real a la obra de arte” (2).
A tal concepción estética Carcano se había adherido en sus años de madurez, cuando la crisis cultural difundida por Europa tras la pérdida de la fe en los valores de la ciencia positiva, acentuada en Italia por las desilusiones de la política post-unitaria, indujo a los artistas a probar nuevas maneras figurativas capaces de expresar los afanes y las inquietudes de la sociedad contemporánea.
A la búsqueda lumínica el pintor agregó entonces una ejecución rápida, deshilachada, fluida, que se condensa imprevistamente en grumos de color, apta para sugerir la vastedad de los campos visuales amplísimos donde las figuras humanas se convierten en “manchitas” minúsculas. Así, hacia fines de los años 1880 nacieron cuadros como Marina, expuesto en 1886 en Milán y al año siguiente en Venecia, imagen vaporosa y profunda de un litoral envuelto en luz, con los reflejos plateados de una jornada sin sol (3), y en 1888 I credenti, presentado en la Academia de Brera de Milán, en la que una procesión de mujeres con velos atraviesa un paisaje, teñido de azul y encendido en el horizonte por un crepúsculo deslumbrante, que se desarrolla hasta perderse de vista.
Un cuadro en el que, como escribiera Ugo Ojetti, poniendo el acento en las inflexiones metafóricas del paisaje, la poesía “asciende de las luces y de las formas, de la cercanía y de la lejanía, desde esas infinitas distancias […] los hombrecitos se convierten, como las plantas y las piedras y las nubes y las olas, en la ocasión de un reflejo y nada más” (4).
El artista debió estar tan convencido de los resultados alcanzados al pintar I credenti, en el que la atención prestada a los datos naturales y a las modulaciones imaginarias y emocionales se complementan armoniosamente, que muchos años después propuso el cuadro para integrar la Exposición Internacional de Arte del Centenario organizada en Buenos Aires, en la que todos los artistas italianos invitados participaron con obras verdaderamente representativas de su arte, tal como destacaran tanto la prensa italiana como argentina (5).
La decisión de Carcano resultó acertada, al punto que la pintura fue comprada para las colecciones del MNBA, que ya poseía una obra del artista de gran calidad, aunque de modestas dimensiones, perteneciente a la misma corriente estética, Pescadores en la playa (inv. 2247), donada por Ángel Gallardo en 1896.Silvestra Bietoletti

Notas al pie

1— Ugo Ojetti, “Filippo Carcano” en: Ritratti d’artisti italiani. Milano, 1911, p. 107, 109-123.
2— Guido Marangoni, “Filippo Carcano”, a. 1, 1914, p. 25-64, cit. en: Guido Cesura, 1986, p. 82-84.
3— Galleria Nazionale d’Arte Moderna. Le collezioni. Il XIX secolo. Milano, Electa, 2006, p. 302, reprod. nº 13.8.
4— Ojetti, op. cit., p. 121.
5— Baldasarre, 2007, p. 476-502, sobre todo p. 491-496.

Bibliografía

1910. NAPPI, Giovanni Battista, “Italia y la Argentina. La exposición del Centenario”, La Prensa, Buenos Aires, 4 de mayo, p. 1. — “Bellas Artes, Exposición Internacional de Arte-La sección italiana-Pintura”, La Nación, Buenos Aires, 29 de julio, p. 6.
1916. RIBERA, Almerico, Filippo Carcano, pittore. Torino, E. Celanza, p. 13.
1986. CESURA, Guido, Filippo Carcano. Milano, Cavallotti, p. 25, 64.
2007. BALDASARRE, María Isabel, “La otra inmigración. Buenos Aires y el mercado del arte italiano en los comienzos del siglo XX”, Mitteilungen des Kunsthistorisches Institutes in Florenz, Firenze, a. 51, nº 3/4, p. 495, 496, 501.